viernes, 3 de octubre de 2008

Así atienden en el DIF a los discapacitados

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CRITERIOS

Chetumal a 3 de octubre. A las 19:30 horas dio inicio una marcha denominada Quintana Roo se pinta de rosa, con motivo del inicio de las actividades "unidos por una vida libre de cáncer". Después del evento la presidenta del DIF estatal realizó una reunión de trabajo en las oficinas de la institución, abajo en la banqueta estaba esperando José Mateo en su silla de ruedas. Nada más quería exponer las necesidades que tiene para poder seguir viviendo con su diálisis, quería pedir sondas y bolsas, cuando se presentó ante él la "trabajadora Norma" acompañada de un policía para retirar de las instalaciones de la institución que alberga las oficinas del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia.
Algo así como extirpar a un tumor del cáncer social que representan las personas necesitadas de apoyo para continuar intentando de vivir dignamente.
José Mateo se sintió humillado y acudió a las oficinas de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, pero para acompletar su desgracia solamente trabaja en "horario normal" y no hubo quien atienda, ni siquiera que escuche su queja.
Agobiado por las penalidades que pasa José Mateo se trasladó hasta el paradero de taxis para retornar a su pueblo con las manos vacías y un nudo de amargura en la garganta.
Antes fue afortunado, si de esa forma se puede llamar a la oportunidad que tuvo para rehabilitarse, porque podía hospedarse en el asilo de ancianos y de ahí lo trasladaban para sus terapias al CREE (Centro de Rehabilitación de Educación Especial, pero con la creación del CRIQ (Centro de Rehabilitación Infantil de Quintana Roo) se finalizó ese beneficio para José Mateo.


LA VIDA EN ROSA

De color de rosa se han pintado los labios y los vestidos elegantes que portan en las marchas, también se han teñido del mismo color los programas que se anuncian con bombo y platillo.
También los calificativos con el que nombran a las personas que sufren de alguna discapacidad han ido variando desde los más hirientes hasta los más tiernos, pero de nada sirve todo este vodevil estatal y municipal si aún continúan humillando a estas personas con la falta de atención y el rechazo.
Basta nada más extender la mano y escucharlos para hacerlos sentir como uno más de nosotros.
Trescientos pesos le cuesta a José Mateo el viaje hasta Chetumal, trescientos pesos cuesta un desayuno a las damas vestidas de rosa.
Trescientos pesos le cuesta a José Mateo el viaje a su pueblo, trescientos pesos les cuesta la cena a las damas vestidas de rosa.
Las bolsas y las sondas cuestan lo mismo que una comida entre damas vestidas de rosa.
Cuestan más las operaciones de cirugía plástica, liposucción y tratamientos de belleza de los funcionarios públicos.